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Salmo 78 — Salmos 78:67–72

Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió la tribu de Ephraim;
Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó.
SAL 78:67–68
Y edificó su santuario á manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.
SAL 78:69
Y eligió á David su siervo, y tomólo de las majadas de las ovejas:
De tras las paridas lo trajo, para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.
Y apacentólos con entereza de su corazón; y pastoreólos con la pericia de sus manos.
SAL 78:70–72
つづくSIGUIENTE · ¡CUÁN AMABLES SON TUS MORADAS!
— 184 — Salmos 78:67–72 RV1909