Salmo 78 — Salmos 78:37–43
Pues sus corazones no eran rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto.
Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: y abundó para apartar su ira, y no despertó todo su enojo.
Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve.
¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!
Y volvían, y tentaban á Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia;
Cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;