Español

Salmo 78 — Salmos 78:26–36

Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro.
E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena de la mar.
E hízolas caer en medio de su campo, alrededor de sus tiendas.
Y comieron, y hartáronse mucho: cumplióles pues su deseo.
SAL 78:26–29
No habían quitado de sí su deseo, aun estaba su vianda en su boca,
Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.
SAL 78:30–31
Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito á sus maravillas.
Consumió por tanto en nada sus días, y sus años en la tribulación.
Si los mataba, entonces buscaban á Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya.
Y acordábanse que Dios era su refugio, y el Dios Alto su redentor.
Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían:
SAL 78:32–36
— 178 — Salmos 78:26–36 RV1909