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Las moscas muertas — Eclesiastés 10:8–15

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El que hiciere el hoyo caerá en él; y el que aportillare el vallado, morderále la serpiente.
El que mudare las piedras, trabajo tendrá en ellas: el que cortare la leña, en ella peligrará.
Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza: empero excede la bondad de la sabiduría.
Muerde la serpiente cuando no está encantada, y el lenguaraz no es mejor.
EC 10:8–11
Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.
El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla nocivo desvarío.
El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será?
El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dónde ir á la ciudad.
EC 10:12–15
— 41 — Eclesiastés 10:8–15 RV1909