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Eclesiastés · Capítulo 2 · Eclesiastés 4–6

Mejores son dos que uno

Las lágrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; mas vale el un puño lleno con descanso; está un hombre solo y sin sucesor; mejores son dos que uno, y cordón de tres dobleces no presto se rompe; cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie — sean pocas tus palabras; dulce es el sueño del trabajador; desnudo, así se vuelve, tornando como vino; y sus días como sombra.

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Páginas

  1. Capítulo 2: Mejores son dos que unoTítuloCapítulo 2: Mejores son dos que unoEclesiastés 4 – 6
  2. Las lágrimas de los oprimidosPágina 16Las lágrimas de los oprimidosEclesiastés 4:1–3
  3. Las lágrimas de los oprimidosPágina 17Las lágrimas de los oprimidosEclesiastés 4:4–8
  4. Mejores son dos que unoPágina 18Mejores son dos que unoEclesiastés 4:9–12
  5. Mejores son dos que unoPágina 19Mejores son dos que unoEclesiastés 4:13–16
  6. Guarda tu piePágina 20Guarda tu pieEclesiastés 5:1–3
  7. Guarda tu piePágina 21Guarda tu pieEclesiastés 5:4–7
  8. Guarda tu piePágina 22Guarda tu pieEclesiastés 5:8–12
  9. Un gran malPágina 23Un gran malEclesiastés 5:13–20
  10. Enfermedad trabajosaPágina 24Enfermedad trabajosaEclesiastés 6:1–6
  11. Enfermedad trabajosaPágina 25Enfermedad trabajosaEclesiastés 6:7–12