Guarda tu pie — Eclesiastés 5:4–7
Cuando á Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres.
Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues.
No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.