Salmo 71 — Salmos 71:4–13
Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.
Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.
Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.
Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.
Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,
Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.
Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.