Salmo 51 — Salmos 51:16–52:4
Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
SALMO 52第五十二篇Al Músico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg Idumeo y dió cuenta á Saúl, diciéndole: David ha venido á casa de Ahimelech.
¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
Agravios maquina tu lengua: como navaja amolada hace engaño.
Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
Has amado toda suerte de palabras perniciosas, engañosa lengua.