Salmo 38 — Salmos 38:13–22
Mas yo, como si fuera sordo, no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.
Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.
Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío.
Porque dije: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.
Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.
Porque mis enemigos están vivos y fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.
Apresúrate á ayudarme, oh Señor, mi salud.