Salmo 36 — Salmos 36:7–12
¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz.
Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón.
No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.