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Salmo 32 — Salmos 32:1–7

SALMO 32第三十二篇Salmo de David: Masquil.
BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.
SAL 32:1–2
Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
SAL 32:3–5
Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
SAL 32:6–7
— 60 — Salmos 32:1–7 RV1909