Salmo 31 — Salmos 31:12–18
He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido á ser como un vaso perdido.
Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida.
Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.