Salmo 5 — Salmos 5:4–10
Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: el malo no habitará junto á ti.
No estarán los insensatos delante de tus ojos: aborreces á todos los que obran iniquidad.
Destruirás á los que hablan mentira: al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.
Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor.
Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.
Porque no hay en su boca rectitud: sus entrañas son pravedades; sepulcro abierto su garganta: con su lengua lisonjearán.
Desbarátalos, oh Dios; caigan de sus consejos: por la multitud de sus rebeliones échalos, porque se rebelaron contra ti.