Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo; Y serán vida á tu alma, y gracia á tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.
PR 3:21–23
Cuando te acostares, no tendrás temor; antes te acostarás, y tu sueño será suave. No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere: Porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de ser preso.