Una carta abierta — Nehemías 6:9–11
Porque todos ellos nos ponían miedo, diciendo:
Debilitaránse las manos de ellos en la obra, y no será hecha.
Esfuerza pues mis manos, oh Dios.
Vine luego en secreto á casa de Semaías hijo de Delaías, hijo de Mehetabeel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo:
Juntémonos en la casa de Dios dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche vendrán á matarte.
Entonces dije:
¿Un hombre como yo ha de huir? ¿y quién, que como yo fuera, entraría al templo para salvar la vida? No entraré.