¿Diste tú al caballo la fortaleza? — Job 39:23–30
Contra él suena la aljaba, el hierro de la lanza y de la pica:
Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, sin importarle el sonido de la bocina;
Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea!, y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.
¿Vuela el gavilán por tu industria, y extiende hacia el mediodía sus alas?
¿Se remonta el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido?
Ella habita y está en la piedra, en la cumbre del peñasco y de la roca.
Desde allí acecha la comida: sus ojos observan de muy lejos.
Sus pollos chupan la sangre: y donde hubiere cadáveres, allí está.
A más de eso respondió Jehová á Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda á esto.
Y respondió Job á Jehová, y dijo:
He aquí que yo soy vil, ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
Una vez hablé, y no responderé: aun dos veces, mas no tornaré á hablar.
Ella habita y está en la piedra, en la cumbre del peñasco y de la roca.
Desde allí acecha la comida: sus ojos observan de muy lejos.
Sus pollos chupan la sangre: y donde hubiere cadáveres, allí está.
A más de eso respondió Jehová á Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda á esto.
Y respondió Job á Jehová, y dijo:
He aquí que yo soy vil, ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
Una vez hablé, y no responderé: aun dos veces, mas no tornaré á hablar.
Ella habita y mora en la peña, en la cumbre del peñasco y en la roca.
Desde allí acecha la presa; sus ojos observan muy lejos.
Sus polluelos chupan la sangre; y donde hubiere cadáveres, allí está ella».
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