Perezca el día — Job 2:12–3:5
Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
DESPUÉS de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. Y exclamó Job, y dijo:
Perezca el día en que yo nací, y la noche que se dijo:
Varón es concebido.
Varón es concebido.
Sea aquel día sombrío, y Dios no cuide de él desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.
Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; repose sobre él nublado, que lo haga horrible como caliginoso día.
JOB
第三章
CAPÍTULO 3