Jeremías · Capítulo 11 · Jeremías 32–33
La heredad en Anathoth
La ciudad cercada y el profeta preso en el patio de la cárcel; viene Hanameel — cómprame mi heredad que está en Anathoth; diecisiete siclos de plata, la carta sellada y puesta en un vaso de barro: aun se comprarán casas, y heredades, y viñas en esta tierra; ¡oh Señor Jehová! ni hay nada que sea difícil para ti; clama a mí, y te responderé; y voz de desposado y voz de desposada.
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Páginas
TítuloCapítulo 11: La heredad en AnathothJeremías 32 – 33
Página 150Preso en el patio de la cárcelJeremías 32:1–5
Página 151Cómprame mi heredadJeremías 32:6–8
Página 152Diecisiete siclos de plataJeremías 32:9–15
Página 153Ni hay nada que sea difícil para tiJeremías 32:16–21
Página 154Ni hay nada que sea difícil para tiJeremías 32:22–25
Página 155¿Encubriráseme a mí alguna cosa?Jeremías 32:26–31
Página 156¿Encubriráseme a mí alguna cosa?Jeremías 32:32–37
Página 157Alianza perpetuaJeremías 32:38–44
Página 158Clama a míJeremías 33:1–5
Página 159Clama a míJeremías 33:6–9
Página 160Voz de desposadoJeremías 33:10–11
Página 161Pimpollo de justiciaJeremías 33:12–16
Página 162Mi concierto con el día y con la nocheJeremías 33:17–22
Página 163Mi concierto con el día y con la nocheJeremías 33:23–26