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Castígame, oh Jehová — Jeremías 10:19–25

¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla. Mi tienda es destruída, y todas mis cuerdas están rotas: mis hijos fueron sacados de mí, y perecieron: no hay ya más quien extienda mi tienda, ni quien levante mis cortinas.
JER 10:19–20
BABILONIALOS CALDEOSLOS REYES DEL AQUILÓNSIRIALOS MEDOSJERUSALEMDEL NORTE
Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron á Jehová: por tanto no prosperaron, y todo su ganado se esparció. He aquí que voz de fama viene, y alboroto grande de la tierra del aquilón, para tornar en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de culebras.
JER 10:21–22
Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos. Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles. Derrama tu enojo sobre las gentes que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre: porque se comieron á Jacob, y lo devoraron, y le han consumido, y asolado su morada.
JER 10:23–25
— 53 — Jeremías 10:19–25 RV1909