Jeremías · Capítulo 1 · Jeremías 1–3
La vara de almendro
Antes que te formase en el vientre te conocí — ¡ah, Señor Jehová! no sé hablar, porque soy niño; he puesto mis palabras en tu boca; la vara de almendro y la olla que hierve de la parte del aquilón; la misericordia de tu mocedad; dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas; y convertíos, hijos rebeldes.
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PortadaPortadaJeremías 1–3
TítuloCapítulo 1: La vara de almendroJeremías 1 – 3
Página 1Las palabras de JeremíasJeremías 1:1–5
Página 2Las palabras de JeremíasJeremías 1:6–10
Página 3Una vara de almendroJeremías 1:11–12
Página 4Una olla que hierveJeremías 1:13–14
Página 5Columna de hierro, y muro de bronceJeremías 1:15–19
Página 6La misericordia de tu mocedadJeremías 2:1–5
Página 7La misericordia de tu mocedadJeremías 2:6–12
Página 8Cisternas rotasJeremías 2:13–18
Página 9Buen vidueñoJeremías 2:19–23
Página 10Buen vidueñoJeremías 2:24–29
Página 11Días que no tienen númeroJeremías 2:30–37
Página 12Vuélvete a míJeremías 3:1–5
Página 13La rebelde Israel y la rebelde JudáJeremías 3:6–11
Página 14Convertíos, hijos rebeldesJeremías 3:12–16
Página 15Convertíos, hijos rebeldesJeremías 3:17–20
Página 16Convertíos, hijos rebeldesJeremías 3:21–25