He aquí amargura grande me sobrevino en la paz: mas á ti plugo librar mi vida del hoyo de corrupción: porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al hoyo esperarán tu verdad.
El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy: el padre hará notoria tu verdad á los hijos.