Quebrantó Jehová el bastón de los impíos, el cetro de los señores;
Al que con ira hería los pueblos de llaga permanente, el cual se enseñoreaba de las gentes con furor, y las perseguía con crueldad.
Descansó, sosegó toda la tierra: cantaron alabanza.
Aun las hayas se holgaron de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.