Heme aquí, envíame a mí — Isaías 6:6–10
Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:
Y tocando con él sobre mi boca, dijo:
He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
Después oí la voz del Señor, que decía:
¿A quién enviaré, y quién nos irá?
Entonces respondí yo:
Heme aquí, envíame á mí.
Y dijo:
Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.