El rocío del cielo — Génesis 27:25–29
Y dijo:
Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que te bendiga mi alma;
y él se la acercó, y comió: trájole también vino, y bebió.
GN 27:25
Y díjole Isaac su padre:
Acércate ahora, y bésame, hijo mío.
GN 27:26
Y él se llegó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo:
Mira, el olor de mi hijo como el olor del campo que Jehová ha bendecido:
GN 27:27
Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos, y naciones se inclinen á ti: sé señor de tus hermanos, e inclínense á ti los hijos de tu madre: malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren.
GN 27:28–29