Ven, bendito de Jehová — Génesis 24:29–33
Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera al hombre, á la fuente;
Y fué que como vió el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía, Así me habló aquel hombre; vino á él: y he aquí que estaba junto á los camellos á la fuente.
GN 24:29–30
Y díjole:
Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos.
GN 24:31
Entonces el hombre vino á casa, y Labán desató los camellos; y dióles paja y forraje, y agua para lavar los piés de él, y los piés de los hombres que con él venían.
Y pusiéronle delante qué comer; mas él dijo:
No comeré hasta que haya dicho mi mensaje.
Y él le dijo:
Habla.
GN 24:32–33