El aceite de la santa unción — Éxodo 30:22–33
Habló más Jehová á Moisés, diciendo:
Y tú has de tomar de las principales drogas; de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos y cincuenta, y de cálamo aromático doscientos y cincuenta, Y de casia quinientos, al peso del santuario, y de aceite de olivas un hin: Y harás de ello el aceite de la santa unción, superior ungüento, obra de perfumador, el cual será el aceite de la unción sagrada.
ÉX 30:22–25
Con él ungirás el tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, Y la mesa, y todos sus vasos, y el candelero, y todos sus vasos, y el altar del perfume, Y el altar del holocausto, todos sus vasos, y la fuente y su basa. Así los consagrarás, y serán cosas santísimas: todo lo que tocare en ellos, será santificado. Ungirás también á Aarón y á sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.
ÉX 30:26–30
Y hablarás á los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras edades. Sobre carne de hombre no será untado, ni haréis otro semejante, conforme á su composición: santo es; por santo habéis de tenerlo vosotros. Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de sus pueblos.
ÉX 30:31–33