El cántico del arco — 2 Samuel 1:15–20
Entonces llamó David uno de los mancebos, y díjole:
Llega, y mátalo.
Y él lo hirió, y murió.
Y David le dijo:
Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues que tu boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.
Y endechó David á Saúl y á Jonathán su hijo con esta endecha. (Dijo también que enseñasen al arco á los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro del derecho:)
¡Perecido ha la gloria de Israel sobre tus montañas! ¡Cómo han caído los valientes!
No lo denunciéis en Gath, no deis las nuevas en las plazas de Ascalón; porque no se alegren las hijas de los Filisteos, porque no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.