¿No es esta tu voz, hijo mío David? — 1 Samuel 24:12–22
Juzgue Jehová entre mí y ti, y véngueme de ti Jehová: empero mi mano no será contra ti. Como dice el proverbio de los antiguos: De los impíos saldrá la impiedad: así que mi mano no será contra ti. ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿á quién persigues? ¿á un perro muerto? ¿á una pulga? Jehová pues será juez, y él juzgará entre mí y ti. El vea, y sustente mi causa, y me defienda de tu mano.
Y aconteció que, como David acabó de decir estas palabras á Saúl, Saúl dijo:
¿No es esta la voz tuya, hijo mío David?
Y alzando Saúl su voz lloró.
Y dijo á David:
Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal. Tú has mostrado hoy que has hecho conmigo bien; pues no me has muerto, habiéndome Jehová puesto en tus manos. Porque ¿quién hallará á su enemigo, y lo dejará ir sano y salvo? Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho conmigo. Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable, Júrame pues ahora por Jehová, que no cortarás mi simiente después de mí, ni raerás mi nombre de la casa de mi padre.
Entonces David juró á Saúl. Y fuése Saúl á su casa, y David y los suyos se subieron al sitio fuerte.
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