El niño vivo — 1 Reyes 3:25–28
En seguida el rey dijo:
Partid por medio el niño vivo, y dad la mitad á la una, y la otra mitad á la otra.
Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo:
¡Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis.
Mas la otra dijo:
Ni á mí ni á ti; partidlo.
Entonces el rey respondió, y dijo:
Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre.
Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.